Tu resonancia dice que el ligamento está perfecto. Tu fisio te ha dado el alta. Tienes fuerza en el cuádriceps. Y, sin embargo, cuando intentas correr o saltar, te bloqueas. Sientes un pinchazo fantasma o una voz que te dice: «Cuidado, que te vas a romper otra vez». No te estás volviendo loco. Esto tiene …
